Blog / Gastroenterología y Hepatología

La salud digestiva, un pilar esencial más allá de una buena digestión

La salud digestiva va más allá  de controlar lo que comemos. Es una interacción constante entre la alimentación, la microbiota, el sistema inmunitario, los órganos digestivos, sumado a nuestro estilo de vida y las enfermedades que padezcamos. 

La Fundación Española del Aparato Digestivo presenta la salud digestiva desde la prevención, los hábitos y el conocimiento de las enfermedades. 

En este nuevo artículo, vamos a ir más allá de las digestiones. Vamos a hablar de encontrar el equilibrio perfecto entre cuidar la digestión y la complejidad de la gastroenterología y la hepatología. Un artículo pensado para pacientes, pero sin descuidar a nuestros queridos especialistas en Aparato Digestivo. Al final del artículo os contamos algo que os interesa. 

Sora Moreno
Por:
Sora Moreno
salud digestiva
salud digestiva

Antes de meternos de lleno en el tema, ¿qué entendemos realmente por salud digestiva? Hablamos de digestiones pesadas, hinchazón, estreñimiento, reflujo o determinados alimentos que “nos sientan mal”. Pero el aparato digestivo es más, mucho más. 

Se trata de un sistema que absorbe los nutrientes durante la digestión, pero que se relaciona estrechamente con la microbiota, el sistema inmunitario y otros procesos que influyen de lleno en nuestra salud. Los síntomas que se experimentan no lo son todo. 

Cuidar la salud digestiva va más allá de evitar las molestias generales. Significa comprender qué factores pueden estar alterando el equilibrio del aparato digestivo y escoger el abordaje correcto cuando aparece la enfermedad. 

Una relación compleja entre alimentación, microbiota y salud digestiva

La Organización Mundial de Gastroenterología señala que la dieta interactúa de forma compleja con el trastorno gastrointestinal y la microbiota. También explica que la fibra influye en el entorno intestinal y en la producción de ácidos grasos de cadena corta. Pero tampoco podemos quedarnos con el discurso simplón de “la microbiota lo explica todo”. Todavía queda mucho camino por recorrer para descubrir cómo los cambios en la microbiota afectan al desarrollo de enfermedades. 

La asociación no siempre implica causalidad, pero abre nuevas líneas de investigación en biomarcadores y medicina de precisión que cada vez más especialistas en Aparato Digestivo necesitan conocer. 

Cuando la alimentación deja de ser solo una cuestión de hábitos

Hay un cliché del que hay que desprenderse ya: comer bien no garantiza no tener enfermedades digestivas.

Una alimentación equilibrada y unos hábitos saludables siempre van a ser una clave importante en la salud digestiva de cualquier persona. No obstante, no pueden prevenir ni explicar por sí solas todas las enfermedades digestivas. 

Pongamos por ejemplo Crohn, una enfermedad inflamatoria intestinal que causa hinchazón e irritación en los tejidos del tracto digestivo. Esto puede causar dolor en el abdomen, diarrea intensa, fatiga, pérdida de peso e incluso malnutrición. 

Aquí intervienen múltiples factores: 

  • La predisposición genética
  • El sistema inmunitario 
  • La microbiota
  • Los factores ambientales
  • La alimentación
  • El tabaco, entre otros 

Evidentemente, la dieta juega un papel importante en la enfermedad de Crohn, pero dentro de un proceso mucho más complejo. 

Los gastroenterólogos y hepatólogos de todo el mundo continúan siguen muy de cerca todos los avances en la investigación de este tipo de enfermedades digestivas en fases tempranas y avanzadas. De hecho, existen cada vez más estudios que intentan demostrar si la duración de la enfermedad influye en la eficacia del tratamiento. 

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Aunque es importante, una dieta equilibrada no garantiza que no aparezcan enfermedades digestivas.

La Hepatología, a veces olvidada pero igual de importante

A veces olvidamos que el aparato digestivo va más allá del estómago y el intestino. El hígado, el páncreas, las vías biliares y otros órganos forman parte de un sistema complejo en el que las decisiones diagnósticas y terapéuticas requieren cada vez mayor especialización. 

La hepatitis D es un buen ejemplo de cómo la investigación está abriendo nuevas posibilidades terapéuticas. El estudio de nuevas dianas, como el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B, está ampliando las posibilidades de abordar esta afección crónica. 

Otro ejemplo sería el de la enfermedad hepática esteatósica asociada a la disfunción metabólica (MASLD), la cual afecta aproximadamente al 30% de la población y es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad relacionadas con el hígado mundialmente. Los datos ponen de relieve la importancia de un tratamiento individualizado y algunos estudios clínicos permiten ahora la inclusión de pacientes basándose únicamente en diagnósticos no invasivos. 

Diagnóstico: los síntomas no siempre cuentan toda la historia

Un mismo síntoma puede tener causas muy diferentes. Por ejemplo, hinchazón, dolor abdominal, cambios en el ritmo intestinal, náuseas o reflujo. 

Ahí tenemos otro factor clave, y es la importancia de la historia clínica, el realizar una exploración completa, pruebas diagnósticas, endoscopias, biomarcadores y una interpretación conjunta de la evidencia. 

Sin embargo, los especialistas no se centran únicamente en diagnosticar una enfermedad, sino en identificar cada vez mejor qué paciente tienen delante y qué estrategia es la más beneficiosa para su caso. Ahí entra el concepto de medicina de precisión. 

El sistema inmunitario debe mantener un delicado equilibrio. Cuando este se altera, una respuesta inmunitaria protectora puede volverse patológica, por lo que es esencial contar con una comprensión integral y transversal de los procesos inflamatorios. 

Existen cada vez más técnicas modernas de aprendizaje automático para el análisis sistemático de procesos inmunológicos complejos, permitiendo un seguimiento mínimamente invasivo de la actividad de la enfermedad y mejorando la precisión diagnóstica apoyando el desarrollo de terapias dirigidas. 

Práctica clínica que se actualiza constantemente

Nuevos biomarcadores. 
Nuevas dianas terapéuticas. 
Nuevas evidencias sobre procedimientos. 
Mayor conocimiento de la interacción entre microbiota e inmunidad. 

La gastroenterología y la hepatología avanzan constantemente. Actualizarse es más que leer los últimos estudios y publicaciones. Va de saber interpretar cómo pueden cambiar la práctica clínica habitual de los profesionales. 

Ese es el objetivo del programa Actualización en Gastroenterología y Hepatología: ofrecer una actualización rigurosa, práctica y basada en la evidencia para profesionales comprometidos con la excelencia clínica. 

Un curso de más de 17 horas lectivas divididas en 5 módulos lectivos: 

  1. Esófago a intestino delgado 
  2. Del colon al recto 
  3. Páncreas 
  4. Hígado y vía biliar
  5. Rincón de la ciencia traslacional

Dirigido y coordinado por dos especialistas de renombre: 

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Contenidos elaborados por expertos. Avances en diagnóstico y tratamiento. Manejo integral del paciente. Recursos interactivos. Materiales formativos y aplicación a la práctica clínica. 

Y, por supuesto, acreditado por el Sistema Nacional de Salud con 2,6 créditos lectivos. 

Complentando el curso serás capaz de resumir las novedades en la investigación y el desarrollo de las enfermedades del aparato digestivo y todos los órganos que lo componen. Esto mejorará el diagnóstico y seguimiento de los tratamientos convencionales y abrirá la puerta a futuras opciones, actualizando tus conocimientos respecto a las comorbilidades y situaciones especiales.

¿Listo para seguir mejorando la salud digestiva de tus pacientes?